ENTREVISTA A

Carlos Verón Bustillo

En colaboración con Radio La Isla 

Nació el 12 de septiembre de 1979 en San Fernando Cádiz, España
Trabajador Social
Especialista en Género
Miembro de la Asociación de Hombres por la Igualdad de Género en España

 

 

 

 

 

Superar la visión androcéntrica del mundo para trabajar por la igualdad desde una perspectiva de género masculina, sin nuevos hombres sino con los que siempre han habido pero han estado invisibilizados sólo que ahora afloran otras maneras de serlo. Es lo que se conoce como nuevas masculinidades, nuevas visiones masculinas que apuestan por construir una sociedad en igualdad.

Carlos, qué tal, muy buenos días.

Buenos días, Antonio.

Hombres que luchan por la igualdad. Esto, era impensable hace algunos años, ¿no?

Pues sí, Antonio, los hombres por la igualdad. De siempre cuando nacemos, la diferencia es visible, es palpable, y nos enseñan lo que es ser niña, lo que es ser niño, lo que es ser hombre “hombre”. Nacemos con una serie de diferencias fisiológicas, que le llamamos dimorfismo sexual y esas diferencias dan lugar a lo que son hombres y mujeres y a lo que hoy día conocemos por los patrones de los roles hombres, los roles de las mujeres. Pero sí es cierto que nacen de ahí, evolucionan una serie de hombres que les llamamos como nuevas masculinidades que somos todos aquellos que pensamos que hay muchas formas de entender el ser hombre. La masculinidad hay muchas formas de entenderla, de que nosotros también apoyamos a las mujeres, de que nosotros también luchamos por la igualdad, que la igualdad es algo que también a nosotros nos beneficia, que también – esa lucha. Trabajamos también las emociones, los sentimientos, el cuidado hacia los hijos y hacia las hijas. Son muchísimas que entendemos en lo que son las nuevas masculinidades.

O sea, que no se trata de crear nuevos hombres, ni siquiera de formar nuevos hombres sino cambiar los roles, cambiar la forma de ver el papel que debe tener el hombre en la sociedad y pues en muchos contextos, en la familia, en definitiva, de ver el hombre desde la igualdad, no.

Por supuesto. En todas las facetas. Si hablamos de lo que son las familias, cuales son los roles principales que han atribuido a los hombres desde los tiempos más atrás, cuales son las funciones que han desempeñado por ejemplo con sus hijos y sus hijas en casa. De siempre han tenido una mentalidad proveedora, que ha sido la de cubrir cuales son todas aquellas necesidades económicas de la familia, y actualmente creemos que hay muchas facetas en la familia que no se satisfacen o que los hombres también se están perdiendo, como lo es el acercamiento con sus hijos, con sus hijas, el vínculo emocional que de siempre se ha atribuido a las madres con los hijos y los hombres en esa faceta están perdiendo.

Porque aquí partimos de una base de una sociedad totalmente desigualitaria en cuanto a las cuestiones de género. Ese es el punto de raíz, ¿no?

Por el hecho de que nacemos, mira, hay una cosa que decía una gran feminista en uno de los encuentros donde estuvimos hace poco, de nuevas masculinidades, que cuando nacemos hay una cosa muy simbólica que si somos niños o niñas a las niñas cuando nacen parece como si dijeran “es niña, es diferente, es lo que se sale de la regla, pues vamos a marcarla y cogen y le ponen unos pendientes que es como a la vaca cuando nace y le ponen la etiqueta en la oreja”. Y ya sabemos que, a partir de ahí, desde el momento en que se le ponen los pendientes y se le viste de rosa ya sabemos que va a llevar una educación diferente, va a adoptar unos roles diferentes, el día de mañana va a sufrir una serie de discriminaciones por el hecho de haber nacido niña. Y muy simbólico, los roles que adoptamos tanto de niños como de niñas, cómo es que somos tan semejantes cuando nacemos que si nos entregan un bebé en una toalla blanca no sabemos diferenciar si es niño o si es una niña y cómo cuando somos personas adultas somos tan diferentes. ¿Qué ha pasado? Entonces entendemos los agentes socializadores como por ejemplo la escuela, los medios de comunicación, la familia, los grupos de iguales, incluso la religión, son agentes que influyen en la educación de niños y de niñas y que nos hacen que seamos diferentes. Somos como un molde de plastilina cuando nacemos y nos va moldeando la sociedad a lo que entiende que debe de ser los roles de hombres y los roles de mujeres. Pero qué pasa, que los que somos nuevas masculinidades decimos que esa línea que divide la diferencia entre las niñas y los niños pues nosotros nos atrevemos a cruzarla. Somos transgresores. Eso de los niños con los niños y las niñas con las niñas, o los niños no lloran que de siempre lo he escuchado desde pequeño pues nosotros decimos que los niños también lloran, que los niños también pueden jugar con niñas, que los niños también respetan a los animales, que los niños también pueden vestir de rosa, que los niños si quieren jugar con muñecas que jueguen, que los niños sí tienen miedo. El miedo es algo que trabajamos muchísimo con los niños en las escuelas, porque parece que por el hecho de que eres hombre nunca puedes tener miedo a nada y hay muchísimos miedos y a canalizar el miedo de forma positiva. Son muchísimas cosas que desde las nuevas masculinidades empezamos a formar desde los colegios desde primaria infantil.

Me doy cuenta por lo que dices que todavía existen muchos estereotipos y muchos clichés, roles asociados al hombre, roles asociados a la mujer, al niño, a la niña, esa desigualdad de género que decíamos de raíz, de base, en este sentido las nuevas masculinidades intentan corregir ese problema de raíz, atajar el problema desde lo más profundo.

Principalmente lo que se pretende es que las emociones, la forma de ser, los estereotipos, todo eso hay que partirlo porque todos los estereotipos lo que marcan es una diferencia y desde el momento en que hay una diferencia estamos marcando una desigualdad y una discriminación y lo que pretendemos es que todo el mundo que pueda ser como quiera ser, que existen muchas formas de ser hombre o muchas formas de ser mujer independientemente de lo que la sociedad nos marca o de aquellos moldes herméticos que cuando nacemos nos dicen “o eres hombre/Hombre - antiguo referente como por ejemplo Alfredo Landa, actualmente que tenemos muy de moda a Bertin Osborne – y puede haber muchas formas de ser hombre que se salen de ese molde y nosotros lo que entendemos es que hay que romper con todos esos estereotipos que marcan una serie de discriminaciones y desigualdades y entender que no nacemos hombres y que ya por el hecho de ser hombre somos genéticamente de una forma y nos vamos a comportar así en la sociedad sino que es la misma sociedad la que a nosotros nos moldea como una masa de plastilina.

Hay expertos que hablan de un mapa de privilegios masculinos y que puede que están ahí, puede que se ejerzan o no por parte del hombre pero que se repiten en muchos ámbitos, en lo social, en lo laboral, en lo personal, incluso en lo sexual. ¿estás de acuerdo en ese mapa de privilegios que tiene el hombre solamente por el hecho de haber nacido hombre? Va a jugar un papel, tradicionalmente, en la familia como de responsable, como la persona que va a portar todos los ingresos a la familia, en el contexto social va a ser la persona en la que confiar nuestra seguridad, en el rol sexual también incluso es la persona que va a llevar la voz cantante, definitivamente esto se repite constantemente, ¿no?

Claro, todos esos patrones se van repitiendo, pero mira hay una cosa que a mí me llama mucho la atención que es lo de la persona que va a soportar la carga económica en casa. De siempre hemos dicho “mi padre es el que trabaja y mi madre en casa” y que sucede con todos esos hombres cuando el día de mañana se jubilan o estas personas que están atravesando hoy en día atravesando por la brecha del desempleo en España y estos hombres que no encuentran trabajo y ven que su faceta como cuidador, como proveedor de traer la carga económica a casa ven que eso se ve mermado y que no pueden satisfacer esa función, qué ocurre con todos ellos. No es mejor diferenciar y decir vamos ver, ¿quién puede traer el dinero a casa?, tanto los hombres como las mujeres ¿no? Qué más da quien trabaje, lo importante es que cada uno pueda hacer lo que quiera, si tú quieres trabajar trabajas, si te quieres quedar en casa pues hay que quedarse en casa, pero lo mejor es poder repartir las funciones y si todos estos hombres que tienen asumida la función de que son lo que van a traer la carga económica en casa, qué sucede con estos hombres cuando se jubilan, muchos de ellos caen en depresión, muchos de ellos sienten que como “me dijeron que yo era el cabeza de familia y eran mis funciones como cabeza de familia y ahora yo qué hago”. Lo mismo sucede con las mujeres con el nido vacío, a las mujeres se les enseña que son las que tienen que cuidar de los hijos y qué sucede cuando estos se independizan, cuando se hacen mayores y se van fuera de casa, pues sienten que es el nido vacío, es como lo antepuesto, lo contrario en los hombres.

¿Eso es lo que se conoce como corresponsabilidad familiar?

Mira lo que se conoce como corresponsabilidad familiar es una cosa muy importante que trabajamos porque siempre decimos “ay qué bien que mi marido me ayuda en casa” y qué apañado es, no, pero eso de “ayudar” hay que cambiarlo por colaborar porque siempre que decimos ayudar parece como si todas las funciones de casa sólo fueran atribuidas únicamente para que las desempeñaran las mujeres.

Sí, porque si alguien ayuda es porque no le corresponde ese trabajo, simplemente que lo está haciendo altruistamente y es generoso.

Claro, “lo hago porque me apetece, porque tengo tiempo, pero si luego echan la Champion en la tele o echan el partido como el Madrid Barsa como ya hay otra cosa que para mí es más importante pues ya no lo hago”. Es decir, “hago como si”, como si no las tuvieran asumidas esas funciones, entonces en la corresponsabilidad es muy importante trabajar lo que es el pacto corresponsable, vamos a dividirnos lo que son las tareas domésticas pero en la corresponsabilidad es muy importante señalar también las labores de cuidado, porque siempre decimos “mi marido me ayuda muchísimo en casa” o “mi marido hace la lavadora”, hace no sé cuánto, hace no sé qué, pero ¿él también se encarga del cuidado de los hijos en casa? La corresponsabilidad no es únicamente las labores domésticas, de limpieza, de casa, de mantenimiento del hogar. Es mucho más que eso, es cuidado.

Agradecemos el apoyo brindado a radiolaisla.com para la publicación de esta entrevista.

 

 
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